jueves, 27 de octubre de 2016

¿Importa la cultura a los jóvenes?

No cabe duda de que la cultura es uno de los elementos más influyentes de la sociedad, pero ¿cuánta importancia le damos realmente?
Una encuesta realizada recientemente por mi grupo de la universidad a jóvenes universitarios demuestra que los jóvenes sí están interesados en la cultura, pero sólo en aquella que se ha sabido adaptar a su manera de consumirla, es decir, aquella que se ha introducido en Internet y que no tiene un coste excesivo. Un ejemplo de esto es Netflix, el servicio multimedia de streaming multiplataforma que cuenta con un precio reducido teniendo en cuenta los contenidos que ofrece.


Además, Internet es el medio que predomina entre los jóvenes para consultar la oferta cultural.

También hemos podido comprobar que dentro de las distintas opciones culturales las que más éxito tienen son el cine o los conciertos, que a su vez son los más presentes en redes sociales. Otra alternativa como es el teatro, con un precio similar al de los anteriormente mencionados, queda rezagado y no llega a la gente joven. Las otras opciones como los viajes culturales, la ópera, o los toros, son los menos visitados debido a su gran coste, algo que la gente joven no se puede permitir tan frecuentemente.


Respecto a cómo se sienten respecto a la oferta cultural, la mayoría confiesa estar satisfecha con la misma, pero también hay un alto porcentaje al que no le satisface mucho. Debido a esta división, quisimos saber qué es lo que cambiarían. A la gran mayoría le gustaría que bajaran los precios, a la vez que comentan que el IVA cultural es demasiado elevado. La prueba de que el precio es determinante a la hora de empaparse de cultura es la Fiesta del Cine, que reúne a millones de personas durante tres días gracias a sus bajas tarifas a 2,90 euros. Los jóvenes también se quejan de las deficiencias a la hora de promocionar los eventos, hecho por el que los jóvenes no conocen ni la mitad de las ofertas culturales que se producen.

Otra conclusión que podemos sacar es que los universitarios encuestados prefieren disfrutar de varios espectáculos como el cine o los conciertos a lo largo del mes, en varias veces, en lugar de consumirlo todo en una sola vez como es el caso de un viaje, por ejemplo. Llama la atención también el hecho de que los jóvenes creen que la cultura es una parte muy importante de su vida, pero a su vez creen que el resto de jóvenes no se implica en la misma de igual manera. Esto puede deberse a que los universitarios se consideran una minoría y se tiene la falsa impresión, ya que así lo demuestran las encuestas, de que la mayoría de personas de su edad están más interesadas en salir de fiesta el fin de semana que en acudir a un concierto o ver una exposición de arte.

martes, 18 de octubre de 2016

La problemática de la industria cinematográfica

CINE Y VÍDEO: Información sobre las áreas de producción, distribución, exhibición y protección cinematográficas.

El cine es uno de los mayores negocios del planeta, no obstante, no está viviendo actualmente su época dorada. Las grandes superproducciones cada vez se embolsan más dinero, llegando incluso al billón de euros, y la inversión en cine es cada vez mayor, siendo Piratas del Caribe: En el fin del mundo la película más cara de la historia, costando la friolera cantidad de 300 millones de dólares, y eso sin contar gastos de promoción y marketing. Pero estos datos sólo se aplican a esas grandes películas comerciales extranjeras pertenecientes a conocidas franquicias, no al cine en general, que no goza de tanta salud.

Cada año aumenta el número de películas estrenadas y, por tanto, exhibidas, no obstante, la cantidad de espectadores y recaudación que cosecha la industria se ha reducido. Más películas, menos espectadores, este cóctel molotov tiene como resultado el cierre de cines y salas de exhibición, que no obtienen los ingresos necesarios, teniendo que proyectar aún más películas. Tener que dar más películas obteniendo menos beneficios es uno de los principales problemas del panorama actual, obligando a muchos cines a echar el cierre y concentrándose, en su mayoría, en centros comerciales.

                     

Pero esta tendencia no es la misma para todos los tipos de películas. Mientras que el cine extranjero va en decadencia en cuanto a espectadores y recaudación, con el cine español pasa todo lo contrario. A pesar de que en nuestras salas de cines habituales cada vez más encontramos un menor número de largometrajes españoles, la cantidad de espectadores que acude a estas películas va in crescendo, así como su recaudación. Esto demuestra que los españoles cada vez más apostamos por darle una oportunidad a nuestro producto nacional, y poco a poco nos vamos cansando del mundo de Hollywood.

Aunque esta tendencia esté cambiando, aún es muy grande la brecha entre el cine llegado de Estados Unidos y el europeo, ya que el americano sigue produciendo y distribuyendo más películas, consiguiendo más millones, y gozando de más espectadores. Esto puede verse debido a la cantidad de festivales internacionales de cine, un verdadero escaparate para las películas de todo el mundo, pero especialmente para las americanas. Curiosamente, en estos festivales la presencia española se está reduciendo notablemente, por lo que la proyección al extranjero es menor, aunque nuestro cine sigue recibiendo premios internacionales.

¿Puede el cine español llegar al nivel del cine americano en España? En mi opinión, no. Incluso aunque esta brecha llegara a reducirse por completo y las cantidades percibidas fueran las mismas, pocas películas españolas pasan a formar parte de la cultura general que todos tenemos. Siempre va a estar más reconocida una película de Johnny Depp o Brad Pitt que de Javier Bardem, y esto no significa que el trabajo de uno sea peor que el del otro, sino que la cultura y prejuicios que tenemos del cine español son difíciles de cambiar.

                    

Es un hecho que, debido a la crisis y al aumento del IVA cultural, los españoles vamos menos al cine, y que cuando vamos, una o dos veces al año de media, preferimos disfrutar de una película extranjera que de una española. El motivo de esto, tal y como yo lo veo, es que ahora mismo ir al cine es un lujo, ya que supone un gasto de casi 10 euros por entrada, y que ver una película española, en la mayoría de las veces, es un riesgo, por lo que la población prefiere eliminar ese riesgo e ir a lo seguro. Lo que casi seguro merecerá la pena, con efectos especiales y estrellas de talla mundial, es una película de Hollywood. De esta manera no sentirán que han malgastado su dinero, como sí podría pasar con una impredecible película española.