CINE
Y VÍDEO: Información sobre las áreas de producción, distribución,
exhibición y protección cinematográficas.
El
cine es uno de los mayores negocios del planeta, no obstante, no está
viviendo actualmente su época dorada. Las grandes superproducciones
cada vez se embolsan más dinero, llegando incluso al billón de
euros, y la inversión en cine es cada vez mayor, siendo Piratas del
Caribe: En el fin del mundo la película más cara de la historia,
costando la friolera cantidad de 300 millones de dólares, y eso sin
contar gastos de promoción y marketing. Pero estos datos sólo se
aplican a esas grandes películas comerciales extranjeras
pertenecientes a conocidas franquicias, no al cine en general, que no
goza de tanta salud.
Cada
año aumenta el número de películas estrenadas y, por tanto,
exhibidas, no obstante, la cantidad de espectadores y recaudación
que cosecha la industria se ha reducido. Más películas, menos
espectadores, este cóctel molotov tiene como resultado el cierre de
cines y salas de exhibición, que no obtienen los ingresos
necesarios, teniendo que proyectar aún más películas. Tener que
dar más películas obteniendo menos beneficios es uno de los
principales problemas del panorama actual, obligando a muchos cines a
echar el cierre y concentrándose, en su mayoría, en centros
comerciales.
Pero
esta tendencia no es la misma para todos los tipos de películas.
Mientras que el cine extranjero va en decadencia en cuanto a
espectadores y recaudación, con el cine español pasa todo lo
contrario. A pesar de que en nuestras salas de cines habituales cada
vez más encontramos un menor número de largometrajes españoles, la
cantidad de espectadores que acude a estas películas va in
crescendo, así como su recaudación. Esto demuestra que los
españoles cada vez más apostamos por darle una oportunidad a
nuestro producto nacional, y poco a poco nos vamos cansando del mundo
de Hollywood.
Aunque
esta tendencia esté cambiando, aún es muy grande la brecha entre el
cine llegado de Estados Unidos y el europeo, ya que el americano
sigue produciendo y distribuyendo más películas, consiguiendo más
millones, y gozando de más espectadores. Esto puede verse debido a
la cantidad de festivales internacionales de cine, un verdadero
escaparate para las películas de todo el mundo, pero especialmente
para las americanas. Curiosamente, en estos festivales la presencia
española se está reduciendo notablemente, por lo que la proyección
al extranjero es menor, aunque nuestro cine sigue recibiendo premios
internacionales.
¿Puede
el cine español llegar al nivel del cine americano en España? En mi
opinión, no. Incluso aunque esta brecha llegara a reducirse por
completo y las cantidades percibidas fueran las mismas, pocas
películas españolas pasan a formar parte de la cultura general que
todos tenemos. Siempre va a estar más reconocida una película de
Johnny Depp o Brad Pitt que de Javier Bardem, y esto no significa que
el trabajo de uno sea peor que el del otro, sino que la cultura y
prejuicios que tenemos del cine español son difíciles de cambiar.
Es
un hecho que, debido a la crisis y al aumento del IVA cultural, los
españoles vamos menos al cine, y que cuando vamos, una o dos veces
al año de media, preferimos disfrutar de una película extranjera
que de una española. El motivo de esto, tal y como yo lo veo, es que
ahora mismo ir al cine es un lujo, ya que supone un gasto de casi 10
euros por entrada, y que ver una película española, en la mayoría
de las veces, es un riesgo, por lo que la población prefiere
eliminar ese riesgo e ir a lo seguro. Lo que casi seguro merecerá la
pena, con efectos especiales y estrellas de talla mundial, es una
película de Hollywood. De esta manera no sentirán que han
malgastado su dinero, como sí podría pasar con una impredecible
película española.
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