La imagen elegida es la selfie tomada por Bradley Cooper en la gala
de los Oscars 2014, en la que participan multitud de actores
conocidos como Brad Pitt, Angelina Jolie, Jennifer Lawrence, Julia
Roberts o Meryl Streep, entre otros. Posteriormente, la presentadora
de esa edición de los Oscars, Ellen Degeneres, quien también
aparece en la foto, colgó la instantánea en Twitter y en poco
tiempo consiguió más de tres millones de retweets, convirtiéndose
así en la fotografía más retwitteada de la historia.
Pero para llegar a la mejor autofoto de todos los tiempos se tiene
que recorrer un largo camino, empezando por la primera selfie de la
historia, tomada por empleados del famoso estudio fotográfico Byron
Company, en 1920.
Hay más diferencias que similitudes entre ambas fotografías, pero
si hay algo que tienen en común es el hecho de tomarse la foto a
ellos mismos, algo que se puso de moda hace unos años pero que, tal
y como vemos aquí, se lleva haciendo prácticamente de la aparición
de la primera cámara. Debido a la reducida área que captura la
instantánea, los protagonistas de ambas fotos están bastante juntos
para así no quedarse fuera del recuerdo, ya que los brazos no dan
mucho de sí, motivo por el que se inventó el palo selfie. Otra
similitud es el enfoque, ya que en ambas fotos se tiene una visión
central de las personas, aunque en la de 1920 se aprecia
prácticamente todo el cuerpo y en la de 2014 sólo los rostros.
La diferencia más obvia es la ausencia de color en la selfie antigua
respecto a la nueva, pero también el tamaño del aparato, pasando de
una cámara de gran tamaño, que incluso tiene que ser sujetada por
dos personas, a un móvil Samsung bastante pequeño. También cabe
destacar que en 1920 los protagonistas no podían verse en el momento
de tomar la foto, por lo que no sabían si salían todos en ella o
cómo quedaría, mientras que los oscarizados actores se ven en todo
momento gracias a la cámara delantera, por lo que la selfie tiene
menos margen de error y queda mejor.
La razón de ambas fotografías no es otra que capturar el momento y
a las personas allí presentes, sin preocuparse mucho de la
profesionalidad de la instantánea ni por el paisaje que les rodea.
Por este motivo, ninguna de las fotografías tiene un significado o
intrahistoria más allá de lo que vemos, sino que la importancia de
la foto reside en las personas que salen en ella.
Por último, el motivo por el que se realizó la foto en 1920 fue
inmortalizar a cinco caballeros en un momento dado en la azotea del
Marceau Studio. Por otra parte, en la foto de los Oscars el objetivo
era juntar a la gente más relevante del lugar para una instantánea
masiva, interrumpiendo incluso la gala, para después difundir la
foto en las redes y que así estuviera a disposición de todos,
intuyéndose ya previamente que la improvisada imagen haría
historia.
