martes, 20 de diciembre de 2016

Las 100 imágenes más relevantes de la historia según TIME


La imagen elegida es la selfie tomada por Bradley Cooper en la gala de los Oscars 2014, en la que participan multitud de actores conocidos como Brad Pitt, Angelina Jolie, Jennifer Lawrence, Julia Roberts o Meryl Streep, entre otros. Posteriormente, la presentadora de esa edición de los Oscars, Ellen Degeneres, quien también aparece en la foto, colgó la instantánea en Twitter y en poco tiempo consiguió más de tres millones de retweets, convirtiéndose así en la fotografía más retwitteada de la historia.


Pero para llegar a la mejor autofoto de todos los tiempos se tiene que recorrer un largo camino, empezando por la primera selfie de la historia, tomada por empleados del famoso estudio fotográfico Byron Company, en 1920.

Imagen relacionada

Hay más diferencias que similitudes entre ambas fotografías, pero si hay algo que tienen en común es el hecho de tomarse la foto a ellos mismos, algo que se puso de moda hace unos años pero que, tal y como vemos aquí, se lleva haciendo prácticamente de la aparición de la primera cámara. Debido a la reducida área que captura la instantánea, los protagonistas de ambas fotos están bastante juntos para así no quedarse fuera del recuerdo, ya que los brazos no dan mucho de sí, motivo por el que se inventó el palo selfie. Otra similitud es el enfoque, ya que en ambas fotos se tiene una visión central de las personas, aunque en la de 1920 se aprecia prácticamente todo el cuerpo y en la de 2014 sólo los rostros.

La diferencia más obvia es la ausencia de color en la selfie antigua respecto a la nueva, pero también el tamaño del aparato, pasando de una cámara de gran tamaño, que incluso tiene que ser sujetada por dos personas, a un móvil Samsung bastante pequeño. También cabe destacar que en 1920 los protagonistas no podían verse en el momento de tomar la foto, por lo que no sabían si salían todos en ella o cómo quedaría, mientras que los oscarizados actores se ven en todo momento gracias a la cámara delantera, por lo que la selfie tiene menos margen de error y queda mejor.
La razón de ambas fotografías no es otra que capturar el momento y a las personas allí presentes, sin preocuparse mucho de la profesionalidad de la instantánea ni por el paisaje que les rodea. Por este motivo, ninguna de las fotografías tiene un significado o intrahistoria más allá de lo que vemos, sino que la importancia de la foto reside en las personas que salen en ella.


Por último, el motivo por el que se realizó la foto en 1920 fue inmortalizar a cinco caballeros en un momento dado en la azotea del Marceau Studio. Por otra parte, en la foto de los Oscars el objetivo era juntar a la gente más relevante del lugar para una instantánea masiva, interrumpiendo incluso la gala, para después difundir la foto en las redes y que así estuviera a disposición de todos, intuyéndose ya previamente que la improvisada imagen haría historia.

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