miércoles, 23 de noviembre de 2016

Tecnología, un elemento indispensable en los museos actuales

Un museo vale lo que valga su exposición y sus objetos más preciados, pero no son lo único importante. La disposición del museo también es vital para poder recorrerlo cómodamente sin que se haga pesada la visita. Uno de los elementos que ayudan a esa agilidad es la tecnología, presente hoy en día en todos los museos de todo el mundo, sea cual sea su temática.

Gracias a los avances tecnológicos se consigue aportar más información histórica en los museos sobre temas de los que no se poseen los materiales suficientes. De este modo, la exposición se ve enriquecida. Además, también sirve para ilustrar mediante imágenes diversos sucesos históricos que son imposibles de explicar sin la tecnología, como pueden ser excavaciones en otros lugares del mundo o fotos de objetos no disponibles en el museo en cuestión, pero que son dignos de ver por su relevancia en la historia.


Por ello, en los museos actuales no faltan los paneles informativos, sustituyendo en ocasiones a los escritos habituales, ya que estos con su luminosidad rompen la estética monótona del museo aportando un poco de frescor. En ocasiones, estos paneles se convierten en pantallas interactivas en las que el usuario puede descubrir la información que le interese pinchando en el lugar indicado, siguiendo unas sencillas instrucciones.
Esta interactividad es indispensable en la actualidad para que el visitante también se sienta, de algún modo, partícipe de la exposición, descubriéndola a su ritmo y sólo la parte que le interese, pudiendo obviar toda la información que no le sea útil. Las pantallas interactivas, además de para informar, también sirven para permitirle al espectador jugar con los datos y las imágenes ya que, siendo sinceros, lo de toquetear todo para ver qué pasa nos sigue volviendo locos. Esta función tecnológica aporta dinamismo, que es el factor fundamental para atraer a más visitantes y modernizar los museos.

Además de los paneles, es habitual encontrarnos con multitud de vídeos explicativos en todas y cada una de las secciones del museo, para poder entender la historia de forma más sencilla y sin cansarnos la vista al leer. Como curiosidad, la mayoría de estos vídeos no se reproducen si no se pulsa previamente un botón, por lo que se elimina el inconveniente de pillar el vídeo empezado. Los museos también cuentan con algún elemento más avanzado de tecnología, como son los proyectores. Estos pueden utilizarse para aportar algún dato o imagen tanto en la pared como en una superficie en relieve. En el Museo Arqueológico Nacional llama la atención la aplicación del proyector sobre un mapa de España en relieve, para explicar de forma simple la evolución histórica de nuestro país.


Pero sin duda el aporte más importante de la tecnología a los museos es la aparición de la audioguía. Gracias a este instrumento, adquirible en la entrada por un módico precio, podemos gozar de explicaciones instantáneas durante todo el recorrido en una gran variedad de idiomas. De este modo, es como si hubiésemos contratado a un guía, salvo que en vez de ser una persona física, se trata de una máquina. Esto se complementa a la perfección con las indicaciones en braille para las personas que padecen de problemas de visión, haciendo la visita mucho más llevadera. Este elemento se implantó en todos los museos hace unos años y está siendo muy exitoso, de manera que en la actualidad no puedes pensar en un museo sin pensar en una audioguía que lo acompañe.


Esto también tiene su parte negativa, ya que esa máquina está sustituyendo a una persona experta que además de realizar ese mismo trabajo puede resolver las dudas del público presente, algo de lo que carece la audioguía. Una vez más, la máquina sustituye a los humanos, dejándonos sin trabajo en cada vez en más ámbitos, y el de los museos no iba a ser la excepción.


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