miércoles, 16 de noviembre de 2016

La importancia de la sala virtual de prensa

La forma de trabajar de los periodistas evoluciona según pasan los años y la tendencia es tenerlo cada vez más fácil. Cada vez se necesitan menos instrumentos para realizar una buena noticia, menos periodistas enviados a cada sitio, menos dinero que invertir y menos tiempo que emplear. Esto es posible gracias a herramientas como la sala virtual de prensa, un elemento clave en la situación actual del periodismo.

Esta herramienta nos permite a los periodistas gozar de prácticamente toda la información necesaria para realizar un escrito sin movernos de la redacción. Uno de los problemas es que no todos los eventos ofrecen de forma ordenada este material tan útil para la prensa, o directamente, no está disponible públicamente. No cabe duda de que, ya que les interesa promocionarse y que la prensa es un medio para ello, en el futuro este espacio será necesario en todos los sitios web de importancia.


Las ventajas son numerosas, empezando por el tiempo que te ahorras enviando a una persona a cubrir el evento en cuestión, con su coste correspondiente. Gracias a esto basta con tener un ordenador con conexión a Internet para recopilar la información. En la sala virtual podemos obtener desde notas de prensa o diversas descargas de utilidad, hasta contenido multimedia como fotos y vídeos y demás recursos audiovisuales para televisiones, todo ello a golpe de click.

Tomando como ejemplo el espacio de prensa del Festival de Jazz Madrid 2016, entre las descargas disponibles nos encontramos con el programa de mano, que contiene toda la información del evento y la programación de sus diversas actividades. También nos encontramos con el dossier de prensa, un documento aún más profesional y elaborado en el que de forma detallada te explica, no sólo lo relacionado con el evento, sino que presenta a cada uno de los participantes en él, así como los debates, exposiciones y demás actividades relacionadas con el festival. Además, este dossier también contiene notas de prensa e información práctica para el periodista como el funcionamiento de la venta de entradas y el contacto de prensa, explicando qué es lo que hay que hacer para acreditarse en el festival, pedir material o incluso concertar una entrevista. Así pues, en lo que a este festival respecta, las facilidades ofrecidas a la prensa no podían ser mejores.


Ahora bien, esto también tiene su parte negativa, y es que tanta facilidad podría dejar al periodista sin nada que hacer, y dejar de ser necesario, por lo que aparte de tener que luchar contra el intrusismo laboral también tendría que enfrentarse a tenerlo todo hecho. Otra de las carencias que presenta este sistema es que, dependiendo del caso, la información que se obtiene puede ser bastante limitada, ya que al disponer de material en la web, el sitio en cuestión podría negarse a dar aún más información, pensando que ya lo tienes todo y que no pueden ofrecer más. Afortunadamente, casi siempre se puede solucionar este problema, ya que la mayoría de sitios web cuentan con una sección de “contacto”, en la que los periodistas pueden obtener, ya sea vía e-mail o vía telefónica, la información que fuera necesaria en caso de resultar insuficiente la proporcionada en la sala virtual.

Pero no debemos olvidarnos de lo verdaderamente importante de nuestra profesión: estar en el sitio adecuado, en el momento preciso, para así informar a la población. El periodista va a la información, y no al revés. De esta manera, esa esencia de presenciar el hecho noticioso en primera persona se pierde. Además, si el profesional no acude al lugar de la noticia, tanto las imágenes como la información recopilada podría perder calidad respecto a la que podría conseguir el periodista, que será más meticuloso con su trabajo. Por último, esta facilidad a la hora de recibir la información podría provocar una dejadez en el periodista y desembocar en una degradación de la profesión que ojalá nunca llegue a producirse.

jueves, 10 de noviembre de 2016

¿Importan las TIC a las empresas?

Internet domina el mundo y ningún ámbito empresarial se libra de sus efectos, por ello es necesario una integración completa en cuanto a comercio electrónico. En nuestra profesión, el periodismo, el estar conectados a la red en todo momento es parte de nuestro día a día, tenemos esa necesidad de saber qué pasa en cualquier parte del mundo al instante. No obstante, las empresas tienen un diferente grado de integración con las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) dependiendo de su tamaño, su situación geográfica, o su actividad.

A más empleados, más porcentaje de ordenadores en la empresa, de modo que las empresas con más de 250 personas asalariadas cuentan con prácticamente un 100% de ordenadores. Esto implica más gasto para la empresa pero también más eficiencia. A pesar de la gran cantidad de ordenadores, no todas las empresas cuentan con una política de seguridad TIC definida, siendo las de menos de 50 asalariados las que más carecen de ella, con tan sólo un 33%, mientras que las empresas de más de 250 empleados ponen más interés en esta política, llegando al 70%. Esto es algo lógico ya que a más gente trabajando para ti, mayor es la responsabilidad, por lo que la seguridad es indispensable.
Las cifras en cuanto a conexión a Internet son prácticamente iguales, ya que un ordenador sin Internet actualmente sirve para lo mismo que una televisión sin antena. Por ello, ese casi 100% de empresas grandes con ordenadores, también disponen de conexión, y el porcentaje se reduce mínimamente en empresas con menos empleados. Ese bajo número de ordenadores sin conexión puede deberse a que sólo se le da un uso organizativo, no para gestiones sino para tener los archivos mejor organizados que en un almacén.


A pesar de tener Internet, no todas las empresas cuentan con una página web propia, bien sea por falta de medios o por no considerarlo necesario. De este modo, sólo un 77% de las empresas con Internet cuentan un sitio web personal, siendo las de mayor número de empleados las que más lo poseen, llegando un 95%. Esto se debe a que una empresa grande tiene que hacerse un nombre en Internet y sin página web pierden mucho público en las redes, por lo que a mayor importancia de la empresa, más importante es la presencia en Internet. También cabe destacar que de esas empresas conectadas a Internet, sólo el 68% cuenta con una firma digital, siendo nuevamente las más grandes las que más la tienen.

El poder conectarnos en cualquier lugar y en cualquier momento a Internet es algo que todos ansiamos, por lo que los servicios de Internet por USB se ven impulsados en nuestros días. No obstante, las empresas siguen decantándose por la banda ancha fija respecto a la móvil. La primera es utilizada en un 95% de las empresas con conexión a Internet, mientras que la móvil sólo en un 80% de ellas. Esta diferencia se refiere a todas las empresas en general, pero esa brecha disminuye notablemente dependiendo del número de asalariados. Así, las empresas pequeñas cuentan con un 95% de banda ancha fija respecto a un 78% de la móvil, mientras que esas empresas con más de 250 asalariados tienen un 99,3% banda ancha fija, y un 96,3% de la móvil, habiendo una diferencia de sólo un 3% entre cada una. A mayor tamaño de la empresa, mayores recursos.


Proporcionarle a los empleados un dispositivo portátil para su uso empresarial es su asignatura pendiente, ya que sólo el 64% de las empresas lo hace. La diferencia es abismal según la cantidad de empleados, ya que las de menos de 50 personas no llegan al 60% de préstamo, y las de más de 250 proporcionan casi en su totalidad un dispositivo a sus empleados, en concreto un 92,2%. Esto depende, de nuevo, de los recursos disponibles, a más personas, más dispositivos hay que comprar, lo que significa más gasto, pero también resulta más rentable que para una empresa pequeña, cuyo esfuerzo es mucho mayor.

La ciudad en la que se sitúe la empresa también influye en su grado de implicación con las TIC, siendo Cantabria, Extremadura, Ceuta y Melilla las que poseen más ordenadores con Internet.

martes, 1 de noviembre de 2016

Fotografías que hacen historia

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, por eso cuando vivimos un momento memorable tratamos de inmortalizarlo en una fotografía para mantener vivo ese recuerdo. Pero hay instantáneas que van mucho más allá y pasan a formar parte de la cultura general de la sociedad, simbolizando mucho más que un simple momento efímero.

Es el caso de fotografías como el famoso beso de Times Square o El beso del Hotel de Ville, instantáneas protagonizadas supuestamente por actores con el objetivo de hacerlas legendarias y reconocibles por el gran público. Además de conseguir entrar en la historia, también sacaron grandes cantidades económicas, llegándose a pagar 200.000 dólares en una subasta por El beso del Hotel de Ville.
¿Pero qué tiene que tener una fotografía, ya sea espontánea o no, para pasar a formar parte de nuestra vida y convertirse en mito? Lo más importante es ser capaz de despertar algún sentimiento en el público. En este caso ese sentimiento es el amor, y esto no es casualidad ya que es algo que todo el público desea alcanzar de forma idílica y perfecta en algún momento de su vida. El beso del Hotel de Ville representa una historia soñada, un amor que todos asimilamos al amor verdadero, un amor tan intenso en las calles de París que hace que todo lo demás se pare durante un segundo. En resumen, el primer factor es el ideal soñado.

El otro factor a tener en cuenta es la esperanza, también relacionada con el amor que es el eje principal de la fotografía. La instantánea simboliza la esperanza y exaltación de los sentimientos sean cuales sean las condiciones, en este caso, la época de Posguerra. Darle a los sentimientos la importancia que merece es lo principal de la vida y de la fotografía, mientras que el entorno pasa a un segundo plano, simbolizando también que hay que dejarse llevar por tu corazón sin importar lo que piensen los demás.

La fotografía acaba demostrando que siempre hay esperanza y que se puede hallar la felicidad plena en el momento más inesperado y breve posible, ya que ésta también se encuentra en las pequeñas cosas del día a día. Esa esperanza de recuperarse poco a poco de los traumas pasados y de que todos los problemas se arreglarán remueve algo en el interior de la conciencia popular, porque todos tenemos la ambición de mejorar cada día, de conseguir más, de superarnos a nosotros mismos, de ser, en definitiva, más felices. Todos estos objetivos diarios no serían posibles sin esperanza, que es lo que nos empuja a seguir adelante incluso en los malos momentos, porque como cuenta el dicho “la esperanza es lo último que se pierde”, y este sentimiento común está muy presente en todas las fotografías míticas, de ahí su rotundo éxito.

Por lo tanto, realmente no afecta mucho si la foto está preparada previamente o si es improvisada y espontánea, sino que lo verdaderamente importante es el sentimiento que hay detrás. Lo esencial para dejar de ser una fotografía cualquiera y convertirse en un mito es conectar con el espectador de una manera íntima en la que se entienda inmediatamente lo que se quiere transmitir.

jueves, 27 de octubre de 2016

¿Importa la cultura a los jóvenes?

No cabe duda de que la cultura es uno de los elementos más influyentes de la sociedad, pero ¿cuánta importancia le damos realmente?
Una encuesta realizada recientemente por mi grupo de la universidad a jóvenes universitarios demuestra que los jóvenes sí están interesados en la cultura, pero sólo en aquella que se ha sabido adaptar a su manera de consumirla, es decir, aquella que se ha introducido en Internet y que no tiene un coste excesivo. Un ejemplo de esto es Netflix, el servicio multimedia de streaming multiplataforma que cuenta con un precio reducido teniendo en cuenta los contenidos que ofrece.


Además, Internet es el medio que predomina entre los jóvenes para consultar la oferta cultural.

También hemos podido comprobar que dentro de las distintas opciones culturales las que más éxito tienen son el cine o los conciertos, que a su vez son los más presentes en redes sociales. Otra alternativa como es el teatro, con un precio similar al de los anteriormente mencionados, queda rezagado y no llega a la gente joven. Las otras opciones como los viajes culturales, la ópera, o los toros, son los menos visitados debido a su gran coste, algo que la gente joven no se puede permitir tan frecuentemente.


Respecto a cómo se sienten respecto a la oferta cultural, la mayoría confiesa estar satisfecha con la misma, pero también hay un alto porcentaje al que no le satisface mucho. Debido a esta división, quisimos saber qué es lo que cambiarían. A la gran mayoría le gustaría que bajaran los precios, a la vez que comentan que el IVA cultural es demasiado elevado. La prueba de que el precio es determinante a la hora de empaparse de cultura es la Fiesta del Cine, que reúne a millones de personas durante tres días gracias a sus bajas tarifas a 2,90 euros. Los jóvenes también se quejan de las deficiencias a la hora de promocionar los eventos, hecho por el que los jóvenes no conocen ni la mitad de las ofertas culturales que se producen.

Otra conclusión que podemos sacar es que los universitarios encuestados prefieren disfrutar de varios espectáculos como el cine o los conciertos a lo largo del mes, en varias veces, en lugar de consumirlo todo en una sola vez como es el caso de un viaje, por ejemplo. Llama la atención también el hecho de que los jóvenes creen que la cultura es una parte muy importante de su vida, pero a su vez creen que el resto de jóvenes no se implica en la misma de igual manera. Esto puede deberse a que los universitarios se consideran una minoría y se tiene la falsa impresión, ya que así lo demuestran las encuestas, de que la mayoría de personas de su edad están más interesadas en salir de fiesta el fin de semana que en acudir a un concierto o ver una exposición de arte.

martes, 18 de octubre de 2016

La problemática de la industria cinematográfica

CINE Y VÍDEO: Información sobre las áreas de producción, distribución, exhibición y protección cinematográficas.

El cine es uno de los mayores negocios del planeta, no obstante, no está viviendo actualmente su época dorada. Las grandes superproducciones cada vez se embolsan más dinero, llegando incluso al billón de euros, y la inversión en cine es cada vez mayor, siendo Piratas del Caribe: En el fin del mundo la película más cara de la historia, costando la friolera cantidad de 300 millones de dólares, y eso sin contar gastos de promoción y marketing. Pero estos datos sólo se aplican a esas grandes películas comerciales extranjeras pertenecientes a conocidas franquicias, no al cine en general, que no goza de tanta salud.

Cada año aumenta el número de películas estrenadas y, por tanto, exhibidas, no obstante, la cantidad de espectadores y recaudación que cosecha la industria se ha reducido. Más películas, menos espectadores, este cóctel molotov tiene como resultado el cierre de cines y salas de exhibición, que no obtienen los ingresos necesarios, teniendo que proyectar aún más películas. Tener que dar más películas obteniendo menos beneficios es uno de los principales problemas del panorama actual, obligando a muchos cines a echar el cierre y concentrándose, en su mayoría, en centros comerciales.

                     

Pero esta tendencia no es la misma para todos los tipos de películas. Mientras que el cine extranjero va en decadencia en cuanto a espectadores y recaudación, con el cine español pasa todo lo contrario. A pesar de que en nuestras salas de cines habituales cada vez más encontramos un menor número de largometrajes españoles, la cantidad de espectadores que acude a estas películas va in crescendo, así como su recaudación. Esto demuestra que los españoles cada vez más apostamos por darle una oportunidad a nuestro producto nacional, y poco a poco nos vamos cansando del mundo de Hollywood.

Aunque esta tendencia esté cambiando, aún es muy grande la brecha entre el cine llegado de Estados Unidos y el europeo, ya que el americano sigue produciendo y distribuyendo más películas, consiguiendo más millones, y gozando de más espectadores. Esto puede verse debido a la cantidad de festivales internacionales de cine, un verdadero escaparate para las películas de todo el mundo, pero especialmente para las americanas. Curiosamente, en estos festivales la presencia española se está reduciendo notablemente, por lo que la proyección al extranjero es menor, aunque nuestro cine sigue recibiendo premios internacionales.

¿Puede el cine español llegar al nivel del cine americano en España? En mi opinión, no. Incluso aunque esta brecha llegara a reducirse por completo y las cantidades percibidas fueran las mismas, pocas películas españolas pasan a formar parte de la cultura general que todos tenemos. Siempre va a estar más reconocida una película de Johnny Depp o Brad Pitt que de Javier Bardem, y esto no significa que el trabajo de uno sea peor que el del otro, sino que la cultura y prejuicios que tenemos del cine español son difíciles de cambiar.

                    

Es un hecho que, debido a la crisis y al aumento del IVA cultural, los españoles vamos menos al cine, y que cuando vamos, una o dos veces al año de media, preferimos disfrutar de una película extranjera que de una española. El motivo de esto, tal y como yo lo veo, es que ahora mismo ir al cine es un lujo, ya que supone un gasto de casi 10 euros por entrada, y que ver una película española, en la mayoría de las veces, es un riesgo, por lo que la población prefiere eliminar ese riesgo e ir a lo seguro. Lo que casi seguro merecerá la pena, con efectos especiales y estrellas de talla mundial, es una película de Hollywood. De esta manera no sentirán que han malgastado su dinero, como sí podría pasar con una impredecible película española.